Innovar desde la confianza: aprendizajes del coloquio con Ezequiel Navarro
En INDPULS seguimos impulsando espacios de conversación que nos ayuden a mirar la innovación desde una perspectiva práctica, ambiciosa y conectada con los retos reales de las empresas. En este contexto, el coloquio con Ezequiel Navarro nos permitió compartir una reflexión especialmente valiosa sobre cómo se construyen los ecosistemas de innovación, cómo se activa la colaboración entre organizaciones y qué papel juega la inteligencia artificial en la transformación empresarial.
Uno de los aprendizajes de la sesión fue entender que la innovación no nace únicamente de la tecnología. Nace, sobre todo, de una determinada manera de relacionarse: desde la confianza, la generosidad y la admiración. En un entorno empresarial cada vez más competitivo, resulta especialmente inspirador escuchar una idea tan sencilla como potente: cambiar la envidia por la admiración.
Admirar lo que otros hacen bien no nos hace más pequeños. Al contrario, nos permite aprender, elevar el nivel de exigencia y preguntarnos con honestidad qué hacemos nosotros mejor que la competencia. Esa pregunta, lejos de ser defensiva, puede convertirse en un motor de crecimiento. Porque innovar también consiste en reconocer el talento que nos rodea y encontrar espacios donde sumar capacidades.
Durante el coloquio se puso sobre la mesa el valor de construir proyectos compartidos entre empresas que, en otros contextos, podrían ser competidoras. Esta visión rompe con una lógica demasiado habitual: la de proteger el conocimiento hasta el punto de limitar su impacto. Frente a ello, se planteó un modelo basado en la colaboración, donde la confianza permite abordar retos que serían difíciles de asumir de manera individual.
La experiencia de Innova IRV – Fundación Ricardo Valle – muestra precisamente esa posibilidad: reunir a empresas, instituciones y talento alrededor de proyectos transformadores, con una gobernanza clara y una ambición compartida. La clave no está solo en juntar actores, sino en generar las condiciones para que quieran construir juntos. La colaboración, para ser real, necesita propósito, reglas de juego y una visión suficientemente ambiciosa como para que todos sientan que vale la pena participar.
Otra idea especialmente relevante fue que la innovación no siempre va de ser los mejores, sino de atreverse a ser los primeros. Ser los primeros implica asumir incertidumbre, abrir camino y aceptar que no todas las respuestas estarán disponibles desde el inicio. En muchos casos, el verdadero diferencial no está en esperar a tener la solución perfecta, sino en movilizarse antes, aprender antes y llegar antes al mercado. Ser rápidos.
Este enfoque conecta directamente con la manera de plantear grandes proyectos de innovación. Para levantar inversión o financiación, no basta con pedir recursos para una organización concreta. La pregunta importante es qué problema colectivo se quiere resolver, qué impacto puede generar y qué valor aporta al conjunto del ecosistema. Dicho de otra forma: los proyectos más sólidos no piden “para mí”, sino que proponen construir algo que tenga sentido para muchos.
La conversación también abordó el papel de la inteligencia artificial como palanca de transformación. Más allá de la fascinación tecnológica, la IA apareció como una herramienta para ganar velocidad, eficiencia y autonomía. Su potencial no está solo en automatizar tareas, sino en permitir que los equipos desarrollen soluciones internas, reduzcan dependencias y se acerquen más rápido a las necesidades reales del negocio.
En este punto, el debate fue especialmente interesante: ¿qué ocurre cuando una empresa puede crear con IA herramientas que antes requerían largos procesos de compra, implantación o adaptación? ¿Qué cambia cuando los equipos dejan de ser únicamente usuarios de tecnología y pasan a convertirse en protagonistas de su propia transformación digital?
La respuesta apunta a un cambio cultural profundo. La tecnología solo genera impacto cuando las personas la incorporan con criterio, responsabilidad y visión de negocio. Por eso, la innovación no puede delegarse únicamente en un departamento técnico. Debe formar parte de la manera en que cada equipo observa los problemas, toma decisiones y propone soluciones.
También se habló del valor del software libre y de los modelos abiertos como aceleradores de conocimiento. En un momento en que la velocidad de cambio es enorme, aprovechar lo que ya existe, adaptarlo y construir sobre ello puede ser una ventaja competitiva. La innovación no siempre consiste en empezar de cero, sino en combinar inteligencia, criterio y colaboración para llegar más lejos.
El coloquio dejó una reflexión de fondo muy alineada con el espíritu de INDPULS: innovar exige ambición, pero también humildad. Ambición para imaginar proyectos grandes, movilizar recursos y aspirar a competir en escenarios globales. Humildad para aprender de otros, compartir conocimiento y reconocer que las mejores soluciones suelen aparecer cuando se cruzan miradas distintas.
En definitiva, la sesión con Ezequiel Navarro nos recordó que la innovación no es solo una cuestión de tecnología, inversión o metodología. Es una cultura. Una forma de mirar la competencia, de activar la confianza y de construir proyectos que trascienden los intereses individuales.
En un contexto donde la inteligencia artificial está acelerando todos los procesos de transformación, los ecosistemas que sepan combinar colaboración, valentía y generosidad tendrán una ventaja decisiva. Y quizá ese sea uno de los mensajes más importantes del encuentro: la innovación avanza más rápido cuando dejamos de mirarnos desde la distancia y empezamos a construir desde la admiración.
¡Gracias Ezequiel!
Sobre Ezequiel Navarro
Ezequiel Navarro representa una combinación poco habitual de liderazgo industrial e innovación. Ingeniero de formación, ha desarrollado prácticamente toda su carrera en la industria tecnológica, liderando durante casi dos décadas el crecimiento internacional de Grupo Premo, una compañía referente mundial en componentes electrónicos para sectores como la automoción, la electrónica y las telecomunicaciones. Actualmente dirige Premium PSU como CEO, una empresa especializada en electrónica de potencia y sistemas de alimentación para aplicaciones industriales críticas, con una clara apuesta por la innovación y la internacionalización. Paralelamente, preside la Fundación Innova IRV, una iniciativa público-privada que impulsa grandes proyectos de innovación colaborativa entre empresas, universidades, centros tecnológicos y administraciones, con el objetivo de acelerar la transferencia tecnológica y fortalecer la competitividad industrial. En INDPULS compartimos la convicción de que la innovación colaborativa y la inteligencia artificial son dos de las principales palancas de competitividad. Por eso en esta sesión no queríamos hablar de teoría, sino aprender cómo convertir estas ideas en resultados.